Tenía un esposo solo de papel


Era una mujer depresiva, sentía que mi relación sólo se basaba en un papel, tras decidir obtener matrimonio a una temprana edad, había elegido a la persona equivocada. Pensaba que junto a esta pareja dejaría a un lado la tristeza para convertirme en una mujer feliz, pero nada más alejado de eso. Mi pareja era una persona marchita por dentro que aplicaba en ella todo el poder de su frialdad como ser humano.

Tanta soledad solo me dejaba un torbellino de pensamientos que negativos que ahogaba con llanto, día y noche lloraba, nunca paraba de llorar. Traté de conseguir ayuda hablando con médicos, consejeros, e incluso intenté en algunas religiones, pero todas mis acciones resultaban en vano.

Estaba siendo víctima de entes malignos creados por la brujería, dichos ataques afectaban mi vida económica y familiar, desesperada, pedía ayuda a los más cercanos. Mi matrimonio se disolvió, así que empecé una nueva relación tratando de darme una nueva oportunidad, pero caí nuevamente en un ciclo de los problemas.

Estaba bajo la medicación de un gran número de pastillas que pretendían ayudarme con la depresión, pero me mantenían en un letargo que me hacía sentir muerta en vida. Suplicaba apagar la llama de mi vida.

A través de la invitación por parte de un obrero, fui invitada a participar en la Iglesia Universal, fue esa señal que tanto le había clamado a Dios. Asistí y comencé a hacer mis cadenas de oración.

Mi matrimonio fue bendecido y restaurado, gracias a mi fe y al encontrar el Espíritu Santo, hoy en día junto a mi familia experimentamos el incomparable poder de la presencia de Dios.

Lilia Sánchez.