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LA TRISTEZA ESCRITA EN SU PIEL...


 

KETELYN SILVA

Yo hacía de todo para llenar el vacío que tenía, me envolvía con más amistades y no me valorizaba, al punto de relacionarme con varios chicos, era triste y vacía, odiaba a mi familia y deseaba agredirlos también, pero, como no podía, pasé a descargar esa rabia en mi misma. Golpeaba mi propio cuerpo, me tiraba los pelos de la cabeza y me golpeaba en la pared, pero nada de eso servía. Comencé a desenvolver una profunda depresión. No tenía ánimos para nada, no tenía ninguna perspectiva de vida. Yo solo quería quedarme en la casa acostada y no tenía placer en nada y muchos menos de estar con mi familia. Solo pensaba en la muerte. Me imaginaba tomando remedios, saltando de un puente o al frente de un auto, ahogándome con una bolsa en la cabeza, por ejemplo. Escribía con cortes en la piel todo lo que sentía: tristeza, vacío, angustia, etc. Tenía tanto placer en mostrar de esa manera mis

sentimientos que pasé a beber mi propia sangre. Al verme en esa situación, marqué la fecha donde tomaría el coraje para matarme. Fue ahí que me invitaron a la Universal. Comencé a

dejar todo lo que hacía mal, y, principalmente, perdoné mi familia. Pasé a cambiar mis voluntades por la De Dios y me bauticé en las aguas. Yo ya era una nueva persona, pero necesitaba del Espíritu Santo. Pasé a vivir cada día para agradar al Señor Jesús. Yo leía la

Palabra y buscaba obedecerlo en todo. Yo quería el bautismo con el Espíritu Santo, porque sabía que solo con Él yo permanecería hasta el fin y así fue como lo recibí, hoy estoy completa.


 

VALERIA MUÑOZ

Mi depresión comenzó por los problemas que habían en mi familia, también por las discusiones y peleas que habían en mi entorno me empecé a culpar por todo eso, comencé a quedarme aislada de toda mi familia, mis familiares estaban en los vicios, ahí aumentó la depresión cuando mis padres se separaron ya que aún más me culpaba, tenía complejos, insomnio, estaba sin ánimo, era una joven totalmente vacía y con una vida llena de apariencias, trataba de llenar mi vacío autolesionándome y queriendo mostrar para las personas que siempre estaba bien y feliz, me envolví en el vicio del alcohol, con malas amistades, hubo un día donde no

aguanté más y decidí una vez cortándome los brazos acabar con mi vida, no conseguí hacerlo y terminé en el médico, comencé ir a terapias con psicólogos y hasta psiquiatras, me comencé a medicar para poder dormir, pero no mejoré sino que seguía empeorando. Así conocí la Universal en donde mi vida empezó a cambiar, hubo alguien que me acompañó, me orientó y con el tiempo ya tenia animo, podía dormir, mi sonrisa era sincera, me sentía bien, decidí bautizarme en las aguas y empezó a suceder un verdadero cambio, escuché hablar del Espíritu Santo y de que solo él me iría a completar. Hoy soy una joven feliz, con paz, sin depresión y sobretodo llena del Espíritu Santo.

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