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Yo vencí los gigantes de mi vida


Yo tenía una vida muy desordenada, mis padres se habían separado y mi papá había muerto hace una semana.

Sufrí de vicios de alcohol y cigarro.

Estaba enferma tenía ovarios poliquísticos. Y todo eso me llevó a sufrir depresión.

Recibí una invitación de mi mamá para participar en la Universal. Al participar en las reuniones empecé a sentir una transformación, ya no estaba nerviosa, no tenía deseos de fumar o beber alcohol, empecé a sentir paz y alegría.

Llegué a la Iglesia Universal ganando el sueldo mínimo, pese a estar a punto de títularme.

Participando en el Congreso para el Éxito hice un pacto con Dios y el dinero empezó a rendirme, obtuve aumentos de sueldo. Fue maravilloso, pues, la Palabra de Dios se cumple. Y hubo un gran cambio.

La bendición más grande fue que recibí el Espíritu Santo.

Y las bendiciones no pararon, empecé a ser valorada profesionalmente, por ser fiel a Dios conquisté un terreno en la playa.

Compramos dos vehículos, uno para trabajar y otro nuevo que conquistamos en plena pandemia, con capacidad para siete pasajeros.

He tenido capacitaciones, en la empresa donde trabajo me pagan capacitaciones para no quedar desactualizada profesionalmente y estoy muy feliz.

Y la prosperidad de Dios es completa, no es sólo lo monetario, es en todo ámbito de la vida.

Yo no podía tener hijos y hoy soy una madre realizada, con mi esposo llevamos juntos 22 años perseverando y felices, gracias a Dios. Solange





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