Yo recibí el Espíritu Santo


“Fui fruto de la infidelidad de mi madre, a los 8 años fui echado de casa y mi única alternativa fue unirme a un grupo de mendigos, mi vida era un tormento.

Todo cambió cuando fui a la Iglesia Universal, donde recibí una palabra que me dio fuerzas para luchar.

El recibimiento del Espíritu Santo para mí fue vital, nunca más me sentí solo ni vacío. Me torné un hombre feliz lleno de paz, sin odio, perdoné y realicé todos mis sueños.

Soy empresario. Tengo un hogar, un matrimonio feliz, soy un vencedor”. Claudio Soares