Vivíamos una vida limitada y en la miseria total

María Zayas y Hebaristo



Era una mujer que sufría con una depresión severa desde que tenía 14 años, por lo cual provocaba que siempre estuviera llorando. Busqué ayuda por muchos años con especialistas, pero los intentos fueron inútiles ya que nada me ayudaba a mejorar la situación. Esto me llevó a sentir un gran vacío interiormente y esto suscitó los pensamientos de suicidio. Después de un tiempo, conocí a mi esposo y llegué a pensar que me ayudaría a olvidarme de todo lo que me estaba pasando, pero estuve equivocada.

El señor Hebaristo también comparte con nosotros sobre su experiencia ante esta situación: Era una situación horrible porque no sabía qué hacer con María. Al casarnos, no sabía cómo ayudarla. Esto me llevó a recoger a mi suegra diariamente para que cuidara de ella mientras trabajaba. Infelizmente, esto me afectó laboralmente, consecuentemente comenzamos a tener problemas económicos. Todo empeoraba en nuestras vidas porque el dinero no nos alcanzaba para comer. El tiempo pasó y pensé que al emigrar a los Estados Unidos la miseria y todos los problemas acabarían, pero esto estaba lejos de la triste realidad.

En medio de esta situación, un familiar nos invitó a participar en la Universal. Perseverando, Dios comenzó a obrar en nuestras vidas. María fue sanada de la depresión, nuestro hogar fue restaurado y las puertas en nuestra economía comenzaron a abrirse.

Gracias a Dios hoy tengo mi propio negocio de construcción que está avanzando y tenemos las comodidades que nunca llegamos a pensar tener. Puedo ofrecer lo mejor a mi familia y no falta nada en nuestra mesa. Hoy tenemos una vida bendecida, próspera y abundante".