"Una invitación me salvó de la muerte"

Desde muy pequeño, no me gustaba quedarme solo en mi casa porque escuchaba ruidos extraños y, cuando iba a ver, no había algo o alguien. Conforme crecí, me molestaba estar con mis padres y me aislaba. Pero, cuando entré a la secundaria, empeoró mi situación debido a un fracaso sentimental que me llevó a cortarme el cuerpo e intentar el suicidio en varias ocasiones.

Posteriormente, una amiga me invitó a que administramos un sitio web en donde incitamos a jóvenes a autoflagelarse e, incluso, atentar en contra de su vida. Tenía casi 4 mil seguidores… Cuando me encontraba más atormentado espiritualmente, depresivo y con tanto sufrimiento que parecía no tener fin, un amigo me invitó a la Universal.

Esa invitación me salvó de la muerte, ya que comencé a ir y, al poco tiempo, de forma inesperada, mi amiga murió. Fue un dolor muy grande que solo el Espíritu Santo pudo sanar. Me entregué a Él, me arrepentí sinceramente de lo que hice, me reivindique y le pedí que me ayudara a cambiar. Después de un proceso, logré sentirme feliz y en paz, ya no lastimo mi cuerpo ni incito a otros a eso.

Dios me hizo recordar mi valor y ahora eso se lo transmito a otras personas.

Eder Orduña