Primer domingo del año en la Presencia de Dios: En el Templo de los Milagros Chile
- Diario El Universal
- hace 4 días
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El domingo 04 de enero vivimos el primer domingo de este 2026 y qué mejor que en la presencia de Dios. Te dejamos a continuación los mejores momentos de lo que fue la Concentración de fe, familia y Espíritu Santo en el Templo de los Milagros.
Y aprendimos que Según la Palabra de Dios, existen dos mundos: el del Reino de Luz y el de las tinieblas.
Cuando estamos en el Reino de Dios no practicamos aquello que se considera normal en el reino del mal.
Podemos conocer la Biblia o tener una religión, pero solo las obras (si son buenas) van a glorificar al Padre y hacer evidente a qué Reino pertenecemos.
Nuestras actitudes no pueden estar ligadas al entorno en el que estamos; debemos mantener nuestra manera de vivir y pensar, y demostrar con hechos que somos ciudadanos del Reino de Dios.
Quien está en Su Reino debe recibir Su Espíritu para permanecer: el Espíritu Santo.
«Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?». Mateo 6:24-25
En este pasaje, la riqueza no se trata solo de dinero, sino de todas las cosas que hacen que la humanidad se corrompa, como el egoísmo, la vanidad y la avaricia. Todas las necesidades físicas colocan la necesidad espiritual en segundo plano.
La santificación hace que seamos el Arca de la Alianza. El corazón se vuelve un lugar apto para que Su Espíritu habite en nosotros.
“Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al Reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda creación”. Colosenses 1:13-15
Jesús es quien intercede para que lleguemos al Padre. Cuando dejamos de buscar en el mundo (no en el planeta, sino en el reino del mal), somos trasladados a Su Reino y transformados por medio de Su Espíritu.



























