¿Por qué no debe faltar a la Escuela de la Fe?


Teniendo una familia unida y estructurada siempre sentí que me faltaba algo, desde muy joven ese sentimiento de vacío se apoderó de mí. Vivía rodeado de amigos, en fiestas, con drogas, alcohol y cigarro. Conocí una joven, pero nuestra relación era problemática, con muchas peleas.

Fue cuando pensé que necesitaba cambiar y buscar la felicidad.

Mi mamá participaba en la Universal y empecé a acompañarla. Yo llegué vació, drogado, endeudado y despreciado por la sociedad.

Pero, al poco tiempo ese sentimiento de vacío y soledad cedió para dar lugar a la alegría que viene de Dios y para agradar a Dios dejé de hacer todo lo que ofendía a Dios.

Dejé mi egoísmo, mi orgullo, mi prepotencia.

Decidí bautizarme en las aguas, y para mí fue algo serio, asumí mi compromiso con Dios.

Pasé a buscar ese encuentro con Dios y recibir el Bautismo con el Espíritu Santo.

Cuando finalmente Él vino a mi vida, la alegría fue tan inexplicable. Tenía esas ganas de gritar al mundo que Dios es real y que quien quiera puede Conocerlo.

Dios guió mi vida y es completa. No me falta nada. Tengo mi casa, mi esposa, mi hermosa familia.

Soy un buen marido, tengo algunas empresas, varios funcionarios y yo cuido de ellos. tenemos inmuebles arrendados. La Universal es la Escuela de la Fe y uno aprende a enfrentar las barreras.

José Alberto