Por medio del Aceite Consagrado y de mi fe recuperé mi familia.


Tenía problemas en mi matrimonio por falta de trabajo, no teníamos dinero para comer. Empezaron los problemas con mi esposa y los reclamos. Tenía la duda de que ella me estuviera engañando.

En una ocasión intenté cortarme las venas, y volví a intentar el suicidio porque no podía pagar las colegiaturas o comprar lo que mis hijas me pedían. Después de un tiempo mi esposa se fue y nos dejó.

Conocí la Universal y recibí el Aceite Consagrado, en ese momento me ungí con toda mi fe, luego ungí mi casa y lo que me quedaba de mi negocio lo ungí y empecé a tener trabajo.

Poco a poco empecé a tener comunicación con mi esposa y cuando la vi, le puse un poquito del aceite, sin que ella se diera cuenta y en mi interior yo le pedí mucho a Dios que restaure nuestra familia.

Usando el aceite, por medio de mi fe nuestro matrimonio está totalmente restaurado, vivimos juntos, disfrutamos a nuestros hijos, nuestra casa. Asistimos juntos a la iglesia y ya no hay insultos o reclamos, por el contrario, hay amor, hay dedicación, hay fe.

Tengo mucho trabajo, ya puedo darle a mis hijas lo que me piden, pagarles lo que necesiten y la escuela. Disfrutamos nuestra familia y nos sobra el amor.

Mariano Huerta