Pensaba que no había más oportunidades


Sentía que mi vida era un rotundo fracaso y que no había más oportunidades, puesto, que no lograba avanzar económicamente y menos lograba mantener un buen estado de salud. Siempre me encontraba enferma y debía gastar los escasos ingresos en consultas médicas y tratamientos. Esta dura situación me hacía pensar a diario que no obtendría más oportunidades para una vida mejor.

Enfrentaba cada día con las últimas fuerzas, mi delicado estado de salud no me permitía remontar de situación económica.

Un día, escuché un testimonio de alguien quien había asistido a la Iglesia Universal y me interesé en asistir también.

Mi vida y la de mi familia cambió el día que decidí abrir las puertas de mi corazón a Dios, ser fiel a Él, obedecer y emprender la búsqueda por el Espíritu Santo. Tanto yo como mi esposo nos hemos recuperado en las finanzas y equilibrado la situación económica, logrando salir de aquel abismo financiero que nos privaba de brindarnos la vida que deseábamos.

Hoy, tengo un buen estado de salud, el cual me permite disfrutar con toda su familia.

Alma Figueroa.