Participando los viernes vencí una vida de sufrimiento.


Yo fui víctima de brujería. Empecé a padecer de mucho sufrimiento físico y además, me sentía muy deprimida, con ansiedad, nerviosismo. En esa época tuve un parálisis facial y tomaba de muchos medicamentos, pero la cura no llegaba.

Pasé a tener pesadillas, miedo y mi vida estaba vacía.

Sabía que había muchos trabajos de brujería contra mi familia, encontrábamos elementos tirados afuera de la casa y los sufrimientos se empezaron.

Entre mis padres había problemas, discusiones, lograban conquistar cosas, pero las perdían. Mi papá perdió su negocio y la familia se destruyó.

Me fui muy joven de casa, pensando que sería feliz en mi matrimonio, pero no fue así. Por los problemas empecé a tomar alcohol a una corta edad.

En mi desesperación busqué a los brujos, incluso, en un lugar me estaban enseñando a tirar las cartas. Empecé a aprender a hacer trabajos de brujería, pero iba de mal en peor.

Estaba vacía, destruida y sin salida.

Una de esas noches en las que yo no podía dormir del insomnio, pasé toda la noche con deseos de suicidio y malos pensamientos. Al amanecer, prendí la televisión, mire un programa que hablaba justo de mis problemas y así yo encontré la iglesia Universal y empecé a ir. Participando los viernes de liberación espiritual para vencer los males espirituales que yo tenía y los domingos para buscar a la fuerza de Dios.

Desde entonces mi vida ha sido transformada, fui liberada de toda la maldición y llena de la presencia del Espíritu Santo.

Me siento con paz y estoy feliz. Aunque vengan muchas dificultades porque uno pasa por momentos de luchas , pero el Espíritu Santo nos da la fuerza para vencer, para luchar y tenemos la certeza que todo podemos si Él está con nosotros.

Aracely Santiago