¡No había solución para mi familia! hasta que...



Teníamos muchas peleas familiares, la convivencia era mala y por si fuera poco también teníamos problemas económicos.

Una de nuestras hijas, Ivette, tenía vicios de alcohol y marihuana. Consumía hasta estando en el trabajo, pensando que así podría relajarse.

De la noche para la mañana se volvió desagradable, le gustaba humillar a las personas y discutir. Eso nos preocupaba y nos afectaba a todos.

Nos faltaba todo en la casa y la presión era fuerte para mi, sin saber qué hacer también empecé a beber alcohol para escapar momentáneamente de tantos problemas en mi mente. Pero en realidad, sólo estaba agregando problemas.

Nuestra casa no se sentía un hogar, mi matrimonio estaba con problemas serios.

Un día viendo la televisión vimos un anuncio de la Iglesia Universal, por lo cual decidimos asistir.

Obedeciendo las enseñanzas, participando en las reuniones usando la fe Dios restauró nuestras vidas.

Aprendimos que primero necesitábamos tener un Encuentro con Dios y ser restaurados interiormente, luego de eso logramos la unión familiar, el amor renació, las discusiones acabaron, la relación entre todos es buena y ahora tenemos armonía en nuestro hogar.

Nuestra hija, venció los vicios y cambió su forma de ser, hoy, es una mujer dulce, llena de vida y de amor.

Mi matrimonio fue restaurado, de hecho nos casamos acá en la Universal.

Hoy, con mi esposa disfrutamos la compañía uno del otro, estamos más enamorados que nunca y somos amigos, compañeros y un verdadero matrimonio.

Estamos muy felices, pues, a través de la fe vencimos cada problema y toda nuestra familia fue restaurada.

Además, el secreto es que hemos buscado el Encuentro con Dios y sólo a través del Espíritu Santo nuestra casa es un pedazo del cielo.

Participamos juntos en las reuniones de fe, pues, sabemos que para mantener nuestra familia unida primero debemos mantener nuestra comunión con Dios.

Héctor