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Mi esposo perdió su trabajo, esto trajo discusiones


Mi sufrimiento empezó cuando mi esposo perdió su trabajo, esto trajo discusiones y desesperación. Me causó una profunda depresión que no me dejaba ver una salida, además tenía problemas con mi familia, solo quería estar encerrada en mi habitación, no tenía ni apetito, todo me costaba trabajo.

Mi situación era tan desesperante que incluso pensé que quitarme la vida, pero llegó el día de decir basta, así que llorando hablé con Dios y le pedí que me mostrara una salida porque si Dios no me ayudaba mi única salida sería mi muerte.

En medio de nuestros problemas económicos asumimos préstamos que lejos de ayudarnos perjudicaron más nuestra situación. Me sentía tan frustrada con el fracaso de mi matrimonio que le dije a él para separarnos, sin darme cuenta estaba exteriorizando mi depresión y afectando a los seres queridos que tenía alrededor.

Mis cercanos intentaban ayudarme, pero en mi negatividad los rechazaba pensado que sería juzgada, porque yo misma me vivía desvalorizando, pensaba que los demás de veían igual. Ya no me veía a mi misma capaz de cumplir los roles de madre y de esposa nuevamente. Estaba tocando fondo.

Conocimos la Iglesia Universal y a través de la fe en Dios hemos sido bendecidos, de estar desempleados hoy tenemos nuestro negocio propio, y nos podemos dar los gustos que queremos, Dios nos ha dado mucho más de lo que nosotros le hemos dado a Él y sé que aun seguiremos recibiendo su dicha por eso estamos listo para recibirla.

María Osborne.

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