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Me resignaba al sufrimiento, creía que la vida era así


Tenía depresión, insomnio, mucho miedo y nerviosismo.

El matrimonio de mis padres estaba a punto de separarse, había agresiones. Mi mamá muchas veces quiso matarse, abría la llave del gas, varias veces la vi tendida en el suelo y yo sufría al verlos a ellos así. Crecí con traumas y me casé. Vinieron otro tipo de sufrimientos. Pasaron diez años y fueron muy buenos, pero, todo cambió; había palabra hirientes, vicios y llegando al punto de golpes. No entendía qué pasaba, creía que la vida era así, vi el matrimonio de mis padres de esa forma y yo iba por el mismo camino.

Tuve una hemorragia de 60 días, no veía ninguna salida, había ido a muchos lugares; me decían que había personas que ayudaban a los matrimonios, que iba a cambiar, pero eso nunca sucedió.

Me doy cuenta que andaba en búsqueda de altares equivocados, donde no encontré la salida.

Mi amiga me llevó un día viernes a la Iglesia Universal y participando vi una salida, Dios me mostró Su poder.

Dios me sanó de la depresión, de la angustia, del miedo y me sanó del cáncer.

Mi familia fue restaurada, mi hijo nunca más sufrió de asma bronquial.

Mi matrimonio pasó a ser un matrimonio verdadero, ya no estaban la agresión ni las malas palabras.

Vino la Hoguera Santa, y Dios me dio la idea de generar, pues, no tenía condiciones, y también me sacó la timidez para salir a vender a la calle. Así llegué al Altar de Dios con lo mejor de mi y a lo largo del tiempo he participando en muchas Hoguera Santa, nunca dejé el Altar de Dios.

Hoy yo puedo decir que tengo mi negocio, tengo una camioneta, un furgón y Dios me dio la oportunidad de entrar al puerto con un camión de carga de container.

Hoy puedo decir que mi familia está restaurada, mi familia trabaja conmigo, tengo muchos funcionarios y vamos por más. Mi mayor conquista es el Espíritu Santo que me capacita, me quita el miedo, Él hace todo. María Soledad.




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