Llegué a la brujería, pero fue peor.



Todos mis problemas empezaron cuando comencé a usar la güija sin saber que eso causaría problemas en el futuro. Consecuentemente, empecé a sufrir con depresión, insomnio y le tenía un miedo anormal a la oscuridad. Para empeorar mi sufrimiento, padecía con ataques de pánico y eso me llevó a tener un mal carácter y pesadillas.

Al no ver una solución, me involucré en la brujería. Nada ayudaba a solucionar mis problemas, por lo contrario mi vida sólo empeoraba.

En un grito de ayuda, llegué a ver el programa de televisión de la Universal. Tomé la decisión de participar de los servicios de fe. A través de mi fe, pude vencer la depresión y ser libre del tormento de los espíritus malignos. Hoy en día, la depresión y el miedo no existen más porque conocí del Poder de Dios.