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La matemática del hombre vs la matemática de Dios

  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

La meditación refuerza que confiar en Dios es esencial ante los desafíos humanamente imposibles de vencer.


Es importante buscar conocimiento, confiar en el propio trabajo y dedicarse al crecimiento. Sin embargo, hay situaciones en la vida que solo pueden resolverse cuando se aplica la matemática de Dios, que va más allá del entendimiento humano.


La manera en que Dios actúa no sigue patrones humanos. Al contrario, muchas veces Él obra de forma totalmente opuesta a lo que se espera.


Quien cree obtiene la victoria


A lo largo de las Escrituras, hay diversos ejemplos de que Dios no depende de grandes recursos para realizar grandes obras. Por el contrario, hace mucho con poco.

Así ocurrió en la vida de:

  • Gedeón: aun con un ejército reducido de 32 mil a solo 300 hombres, venció por la fe;

  • La viuda del aceite: vio cómo el poco aceite se multiplicó hasta desbordar;

  • Nehemías: confió en Dios y logró reconstruir los muros;

  • José: de esclavo, se convirtió en gobernador;

  • David: siendo aún joven, venció a un gigante experimentado en batalla.


Ante esto, queda claro que, cuando la fe está firme en Dios, nace la certeza de que todo saldrá bien. Incluso, muchas personas han conquistado bienes y logrado sueños sin ninguna explicación humana. Y, al preguntarles, afirman: “fue Dios quien puso Su mano”.

Sin embargo, para que esto suceda, es necesario confiar plenamente en Dios. La fe debe estar puesta en Él, y no en las circunstancias.


En la matemática de Dios, menos es más. Cuando Él quita, es porque quiere mostrar que el resultado proviene de Él.


Perseverar a pesar de las adversidades


Otro punto importante es aprender a lidiar con personas que no quieren ver tu victoria. Esto se debe a que, muchas veces, quienes no tienen intentan impedir que otros tengan. Por eso, es fundamental mantener el enfoque y no permitir que opiniones contrarias debiliten la fe.


Además, conforme está escrito en Éxodo 17:10-15, el ser humano se cansa. Sin embargo, Dios concede fuerzas para continuar. Es decir, aun en medio del desgaste, es Él quien sostiene a quienes perseveran.


Para muchos, puede parecer una locura participar en el propósito de la Prosperidad con Dios. No obstante, todo se reduce a una decisión: creer o no creer.


La matemática de Dios no depende de la lógica humana. Por lo tanto, quienes eligen confiar en Él experimentan resultados que van más allá de lo que los ojos pueden ver.

Si creés que Dios tiene grandes cosas para tu vida, no te detengas. Seguí avanzando, porque en la matemática de Dios lo imposible se vuelve realidad.


Participe de las charlas:


Si quieres aprender más enseñanzas sobre cómo alcanzar el éxito en la vida económica, participa de las charlas “Prosperidad con Dios”, que se realizan los lunes en el Templo de los Milagros, Alameda 2558, a pasos del metro U.L.A, a las 8, 10, 12, 15, y 20 h.

 
 
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