¡La depresión tiene cura!



Desde niña sufrí por causa de ver los problemas familiares. Crecí, me casé y pensé que al fin podría ser feliz, pero fue una pesadilla. La depresión se empezó a apoderar de mí, comencé a tener problemas matrimoniales, mi esposo realizaba viajes largos por trabajo entonces pasaba mucho tiempo sola y eso me deprimía aún más. Mi hija no lograba dormir por las noches y mi hijo se involucró con malas amistades.

Recibí una invitación para participar de una reunión en la Universal y decidí venir. A partir del momento en que entré, sentí algo diferente. El primer resultado que tuve, fue que pude dormir toda la noche, cosa que antes no podía.

Seguí participando y paulatinamente fui siendo libre de la depresión y de los males espirituales que habían en mi hogar.

Luego de eso, yo quise tener a Dios en mi vida, y fue así que me bauticé en las aguas y empecé a buscar el Espíritu Santo.

Hoy mi vida está transformada, mis hijos fueron libres de los males espirituales. Ya no existe la depresión ni las tristezas en mi vida. Pero la mayor conquista que recibí, fue haber recibido el Espíritu Santo

Sandra Marambio