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Hoy somos una familia unida, pero no siempre fue así


Mi esposo se fue a vivir con la amante, al frente de nuestra casa y éramos humilladas constantemente. A una de mis hijas le dio depresión y crisis de pánico, no quería ni bañarse y quedó postrada en una cama. Mi otra hija se aferró a los vicios y malas juntas.

Era tanto el sufrimiento que yo quería suicidarme.

Comenzamos a participar en la Universal y usando la fe me sané interiormente, empecé a tener ganas de vivir. Mi esposo volvió, nuestro matrimonio fue reconstruido. Nuestra familia es muy unida.

Mi hija que estaba postrada, salió de la depresión, estudió y se graduó, hoy es profesional. Mi otra hija venció los vicios, está casada y muy feliz.

Irma González

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