"Fue así que Dios a través de mi fe, realizó mi sueño, soy una mujer empresaria y feliz"

Desde muy pequeña pasé muchas necesidades, y crecí pensando que así sería mi vida,

encontraba normal que nos faltaran las cosas en nuestra casa. Luego de adulta me casé, era dueña de casa y no tenía aspiraciones de nada. Desde niña siempre tuve el deseo de tener una tienda de ropa, pero no pasaba de ser solo un sueño de niña.

Tenía mucho miedo de que la rutina y las situaciones que viví de niña, se repitieran en la familia que formé.

Escuché hablar de la Iglesia Universal y de las charlas que se realizan por la vida económica, y comencé asistir. Poco a poco empecé a tener seguridad y paz dentro de mí, ya no tenía miedo.

Y me acordé de ese sueño que siempre tuve de niña, entonces me lancé, arrendé un local e invertí en ropa de hombre, mujer y niños. Y tuve éxito, fue tan sorprendente que incluso en pandemia yo seguía vendiendo a través de catálogos y mis clientas me recomendaban a otras personas. Fue así que Dios a través de mi fe, realizó mi sueño, soy una mujer empresaria y feliz.

Pero lo más valioso que recibí de Dios, fue haber sido bautizada con Su Espíritu. Hoy soy una mujer feliz de conocer a Dios en la Universal. Ana María Hernández