Estaba llena de odio, intenté quitarme la vida en dos ocasiones.


Era una mujer que estaba llena de odio, rencor, desesperación, coraje e inseguridades. Por eso intenté quitarme la vida en dos ocasiones: la primera vez me aventé de una camioneta y la segunda tomé consumí un gran número de pastillas. Todo en mi vida era un fracaso, ya que no lograba tener una vida financiera estable, todo por causa de los vicios de mi esposo. Por esa causa en varias ocasiones nos quedábamos sin comer y el dinero no nos rendía. Lo peor de todo no era la escasez de dinero, sino los maltratos de mi esposo, ya que él me golpeaba.

–Todo mi sufrimiento terminó cuando los papás de mi esposo nos invitaron a participar en la Universal. Aquí fue donde aprendí a usar mi fe para poder ser libre de todo este sufrimiento. Así fue como logré tener un encuentro con Dios. A partir de ese día encontré el amor, la alegría, la felicidad que tanto anhelaba encontrar en mi corazón. Al ser bautizada con el Espíritu Santo mi vida se transformó porque Dios transformó a mi esposo. Hoy tenemos 29 años de casados y eso solo ha podido ser posible por el Poder del Espíritu Santo.