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“EL SUEÑO DE TENER UNA FAMILIA FELIZ NO SE ESTABA CUMPLIENDO”


Antes de llegar a la Iglesia Universal, el matrimonio de Soledad y Jorge estaba destruido. “Al poco tiempo de habernos casado comenzaron los problemas. Con el tiempo, la situación se hizo insostenible y constantemente pensaba en separarme", comenta ella. Además, recuerda: "Nos habíamos casado con la idea de ser felices y tener una familia, pero comencé a ver que mi esposo tenía mal carácter. Era una persona violenta, agresiva, muy celosa y posesiva. No quería que hiciera prácticamente nada fuera de mi casa. Ejercía mucha violencia verbal y maltrato, incluso en la vía pública. Recuerdo que una vez llegó a darme una cachetada en la calle".

Jorge, por su parte, explica: "Yo era así a causa de los celos que sentía. No podía controlarlo, era algo que me superaba". "Yo no entendía por qué le pasaba eso, era como que se transformaba en otra persona"

Cuenta Soledad y añade: "Eran pocos los momentos que estábamos bien, pero no había vicios, infidelidades ni ninguna situación puntual que fuera la raíz del problema".

"Frente a esta situación me sentía muy mal, sentía que el sueño de tener una familia feliz no se estaba cumpliendo. Yo había vivido esa misma situación con mis padres y veía que la historia se estaba repitiendo en mi casa", asegura. Ella señala que intentaron "de todo para poder estar bien". Sin embargo, no lo lograban. "Tuvimos a nuestro hijo porque pensábamos que de esa manera nuestra familia iba a estar más consolidada, pero no fue así, sino que fue totalmente lo contrario", subraya. Pero un día, llegó la solución a sus vidas. "Gracias a una invitación, llegamos a una reunión de domingo, escuchamos la Palabra de Dios y recibimos la oración por la familia, comenzamos a participar los días jueves en la Terapia del Amor Entonces, Dios comenzó a transformarnos". recuerda Soledad.

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